Sé que mi vida va a cambiar y va a ser mejor cuando llegue a mi peso perfecto, no tengo ni la menor duda. Voy a poder usar la ropa que de verdad me gusta, la gente me va a querer más, me voy a sentir orgullosa y voy a amar mi cuerpo. En mi peso perfecto voy a tener la vida perfecta, ahí ya voy a ser realmente feliz. ¿te identificas con esto?

¿Cuál es tu peso perfecto?

Muchas veces nos ponemos una meta de un peso que nunca hemos tenido basándonos en la tabla de medidas y peso; una tabla que hizo quien sabe quien tomando en cuenta…quien sabe a quienes. Le damos mucho poder a información que no está hecha para nosotros y se nos olvida que:

Todas las personas somos diferentes en peso y en medidas, y el que unas cuantas personas que miden lo mismo que yo y son de mi mismo sexo pesen en promedio X kilos, no significa que yo deba pesar eso para estar sana.

Una de mis mejores amigas es exactamente de mi edad, tiene exactamente mi misma altura, y pesa exactamente 10 kilos menos que yo. Ella se ve bien y yo también, ella está sana y yo también, ella está feliz con su peso y su altura, y yo también.

Muchas veces le damos demasiado poder a la tabla de peso y medidas, o a la báscula, o a comentarios de la gente que conocemos, y eso nos hace pensar que una vez que lleguemos al peso que dice la tabla que debemos tener, a lo que debe decir la báscula, o a lo que los amigos comentan; entonces vamos a ser felices.

Nos hemos creído lo que nos venden los medios de comunicación; vemos los comerciales de TV con la modelo súper flaca en un velero, al lado de un hombre guapísimo obviamente súper flaco y con los músculos marcados; los 2 están felices e inconscientemente, hombres y mujeres relacionamos los cuerpos de los modelos con el poder estar así de felices.

Nos hemos creído que la felicidad se alcanza a través del cuerpo perfecto.

Y se nos olvida que tal vez ya tuvimos el cuerpo perfecto, y que cuando lo tuvimos buscábamos algo más; o que tal vez ese supuesto cuerpo perfecto nunca lo vamos a poder tener, porque cada persona es diferente y en esa diferencia radica la maravilla del ser humano.

Se nos olvida que la vida es hoy, aquí y ahora.

Cuando buscamos la perfección dejamos de vivir el momento presente, la vida se nos está yendo en esa persecución de la perfección.

No te digo que dejes de buscar un cambio en tu cuerpo si eso es lo que quieres, sólo que no dejes de vivir el hoy por un mañana que no es seguro que llegue.

No dejes de ver todas las cosas hermosas que tienes en tu vida, cuando nos enfocamos en lo que no tenemos dejamos de ver todo lo que sí tenemos.

No esperes a tener el peso perfecto para ponerte la ropa que te gusta, no esperes a tener el peso perfecto para que todos te amen; las personas que valen la pena aman a los demás sin importarles ni su peso, ni su color de piel.

Tu ya eres perfecta, ya eres digna de amor, y ya estas lista para ser feliz; no pospongas más tu felicidad esperando a estar en el peso perfecto. La vida pasa y ese peso, que supuestamente es el perfecto, no te va a traer la felicidad.

Todos podemos ser felices en cualquier talla porque la felicidad está dentro de nosotros y no afuera.

Y tú, ¿buscas tener un peso perfecto?