Todos sabemos que la tenemos, algunas veces la reconocemos, y siempre, queramos o no, la escuchamos.

Todos escuchamos voces dentro de nuestra cabeza todo el tiempo, estos pensamientos involuntarios nos bombardean con juicios, comentarios, especulaciones, comparaciones, rechazos y mil cosas más.

Esta voz interpreta cada situación de nuestra vida de acuerdo con el pasado, con lo que ya conocemos, con lo que hemos vivido, y nos hace ver y juzgar el presente con los ojos del pasado, lo que nos lleva a una visión distorsionada del presente.

Esta voz es el peor enemigo de casi todas las personas.

Vivimos con un torturador en la cabeza que todo el tiempo nos ataca, nos castiga y nos deja sin energía.

Esta voz nos hace sufrir, nos quita la felicidad y nos enferma.

La mente subconsciente.

Ya te he hablado de cómo todos tenemos 2 mentes, la consciente y la subconsciente, si quieres leer más de esto revisa el artículo “Decirnos frases positivas ¿sirve?”

En nuestra mente subconsciente tenemos muchas de las creencias que grabamos desde que éramos niñas.  Antes de los 6 o 7 años no tenemos acceso a nuestra mente consciente por lo que todo lo que escuchamos, vemos, sentimos, vivimos, etcétera, se graba en nuestra mente subconsciente sin el filtro de la mente consciente que es la que analiza cualquier situación.

Por ejemplo, si hoy te enojas con tu mamá y ella te dice “por eso nadie te quiere”, tú ya sabes que mucha gente te quiere, que lo que te dijo tu mamá es una mala forma de defenderse, y que lo dijo sin pensar que te podía lastimar.  Puede ser que el comentario te lastime por unos días pero finalmente lo dejas ir: es tu mamá, se lo perdonas y no lo tomas personal. 

Siendo adultos, cuando recibimos ese tipo de comentarios los filtramos con la conciencia y nos damos cuenta de que el comentario no habla de nosotros sino del estado de la persona que nos lo dijo, tal vez estaba de mal humor, o tuvo un mal día, o estaba enojada con alguien más, etc.

Esta forma de razonar las cosas y de no permitir que un comentario nos haga daño, es resultado de la mente consciente, la creativa, la que racionaliza.

Si ese mismo comentario te lo hubiera hecho tu mamá cuando eras niña, lo más probable es que eso te hubiera hecho realmente sentir que nadie te quiere, que no eres digna de amor; y una vez que lo sientes, lo grabas en el subconsciente.

 Casi todo lo que nos dicen las personas importantes en nuestra vida, antes de los 7 años, si lo sentimos se graba en el subconsciente.

Porque si lo dice una de las personas en las que crees, entonces ha de ser verdad.

Educamos como coach.

Uno de los problemas con la forma en la que nos educaron y con la que seguimos educando a nuestros hijos, es que lo hacemos como coach, como si fuéramos un entrenador deportivo.  En lugar de decirles las cosas de forma amable, y en lugar de juzgar el acto, juzgamos a la persona, y tratamos de “motivarla” con frases como “no seas tonto, tú puedes”, o “échale ganas, ¿qué eres flojo?, o “hazlo bien, lo estas haciendo mal”, o “estas engordando por tantos dulces y te ves mal”, y muchos más comentarios así que decimos con la errónea intención de motivar un cambio de actitud en los niños.

Esa forma de “motivar” a los niños queda grabada como una realidad en su mente subconsciente, y de ahí vienen muchas de las creencias que seguirán sonando en su mente cuando sean adultos.

Hay cientos o miles de creencias que grabamos en nuestra infancia, y son éstas las que rigen nuestras decisiones adultas.

Vamos por la vida sintiendo que no somos dignas de amor, que estamos gordas, que no somos bonitas y muchas cosas más, porque todo lo que traemos en el subconsciente se prende cuando se le da la gana…y lo escuchamos, y tomamos decisiones de vida en base a lo que estamos escuchando.

Como adultos estamos tomando decisiones con los pensamientos que nacen de las creencias de un niño de 6 o 7 años.

Y como podemos creer que estamos gordas, vamos por la vida reafirmando la creencia y tomando malas decisiones de salud.

Como podemos creer que no somos dignas de amor, no nos amamos y cuando no te amas no te cuidas.

Como podemos creer que tenemos genética mala, que somos de metabolismo lento, que nunca vamos a estar en nuestro peso sano, estamos todos los días creando esa realidad.

Lo que crees lo creas.

Lee “Evita este error al comer”  para que veas cómo creamos nuestra realidad con nuestros pensamientos.

Calla “La voz”

Una de las mejores formas de callar la voz me la enseñó mi maestro Alfonso Ruiz Soto, y es tomando el papel de observador, como si fueras un espectador sentado en una butaca observando y escuchando lo que pasa allá en el escenario; observando al que piensa.

Despierta a tu YO observador.

Escucha sin juicios, sin condenar, sin opinar, sólo con la intención de saber qué está pasando ahí dentro. 

Escucha tus pensamientos, sí, esos que se activan solos, esos que están haciendo ruido.

Una vez que los logras escuchar, que te das cuenta de que no eres realmente tú quien los está diciendo, sino que es “la voz” que se prende y apaga sin que tú influyas en que eso pase, puedes empezar a liberarte de esas creencias y pensamientos que realmente no tienen nada que ver con lo que tú eres.

Para empezar a separar nuestra conciencia de la “La voz” te recomiendo mucho la meditación, el vivir en el momento presente nos fortalece la conciencia para lograr llegar a ese momento en el que podemos observar a la voz y separarnos de ella.

Te recomiendo esta meditación que te va a ayudar a fortalecer el vivir en el momento presente: “Sin estrés en 10 minutos”.

¿Has escuchado alguna vez esa voz que hace ruido en tu cabeza?, ¿qué dice?