Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestra forma de pensar nos lleva a hábitos que nos programan para subir de peso.  No sólo a comer de más o a comer cosas que no nos alimentan, sino a vivir en un estado continuo de dieta que nos trae más problemas que beneficios.

Lo que resistes, persiste.

Hace unos días estaba con una amiga muy querida platicando de los cambios que mis clientes y alumnas han logrado con mis cursos.  Ella estaba muy interesada y animada a hacer cambios, pero me di cuenta de que yo no estaba siendo clara cuando fuimos por un café y ella escogió ponerle edulcorante al suyo.

Desde que me acuerdo ella ha estado peleando con su peso; sí, peleando con dietas de hambre y ejercicio extremo.  No es una persona con mucho sobrepeso, pero ella quiere estar más delgada.  Le expliqué que los edulcorantes engañan al cerebro y te hacen subir de peso, además de que son neurotoxinas que engordan; pero que el problema más grande por el que no logra bajar de peso es que ella tiene una mentalidad que engorda pues siempre está a dieta.

Si se come el pastel se juzga pues rompió la dieta, si no se lo come se estresa pues está a dieta, y todas sus decisiones acerca de la comida de basan en no subir de peso; es por eso por lo que escogió ponerle edulcorante a su café, y por ese mismo motivo es que toma varios cafés al día para “mantener acelerado el metabolismo”.

El exceso de cafeína sube el cortisol y la adrenalina, y esta química sube el nivel de insulina; el coctel perfecto para subir de peso pues provoca un serio desbalance hormonal.

El sobrepeso y la obesidad no son el resultado de un desbalance de las calorías del plato, sino el resultado de un desbalance hormonal.

Cuando nuestra mente está enfocada en no comer lo que nos hace subir de peso en lugar de comer lo que es sano para nuestro cuerpo, tenemos mentalidad que engorda.  Esa forma de ver el tema de la comida y del peso nos estresa y activa el sistema nervioso simpático lo que hace que vivamos en estado constante de supervivencia.

Si comemos con miedo a engordar en lugar de comer buscando salud, estamos programando nuestro cuerpo para subir de peso.

Lo que resistes persiste.

Donde pones la atención pones la energía, y donde pones la energía crece.

Mentalidad que engorda

Cuando vivimos en contante estado de dieta porque la comida nos hace engordar, entonces inconscientemente tenemos la creencia de que la comida es mi enemiga.  Sentarnos todos los días, 2 o 3 o más veces al día con el enemigo es una situación que nos lleva a un estado de estrés crónico.

El estrés es la causa número 1 de sobrepeso y obesidad.

Podemos no estar conscientes de esa creencia tóxica pues el estrés, al igual que muchas otras emociones poderosas, es adictivo, y nos hemos acostumbrado a vivir en ese estado de constante estrés.  El problema es que el cuerpo no se acostumbra y con estrés siempre entra en el modo de “luchar o huir”, en este modo de supervivencia quemamos menos calorías, dejamos de formar músculo y se cierra hasta el 80% del cerebro creativo, lo que nos hace tomar malas decisiones de alimentación entre muchas otras cosas.

El estrés hace que nuestros niveles de insulina suban y con insulina alta el cuerpo no sólo no puede quemar la grasa que ya tiene acumulada, sino que acumula mucha más grasa de cualquier tipo de alimento que reciba.

Vivir a dieta es vivir con estrés.

El que nuestras decisiones de alimentación giren alrededor de “no quiero subir de peso” es tener mentalidad que engorda.

Mentalidad de bienestar.

Cuando nuestras decisiones de alimentación están enfocadas en darle a mi cuerpo los alimentos más saludables que pueda encontrar y no en no subir de peso, cambiamos el enfoque a una mentalidad de bienestar; a una mentalidad que sana.

Dejamos de enfocarnos en “el problema” y nos enfocamos en cuidar, amar y respetar nuestro cuerpo pues es el único lugar que tenemos para vivir.  Desbloqueamos la energía y le permitimos fluir.

El cuerpo en su estado natural no está en modo de luchar o de huir ni está acumulando grasa extra, nuestro cuerpo está programado para sobrevivir y tener grasa extra no le ayuda a cumplir con su programación.

Cuando el cuerpo acumula grasa extra es porque tenemos un desbalance hormonal, y el estrés es la causa principal de ese desbalance.

Cuando tenemos una mentalidad de bienestar, de forma natural elegimos los mejores alimentos para nuestro cuerpo, y de forma natural el cuerpo suelta la grasa extra que tenemos acumulada.

Mentalidad que engorda vs mentalidad de bienestar.




Cambiar la forma de pensar no es fácil, pero al tener consciente que tenemos mentalidad que engorda podemos empezar a hacer cambios conscientes para tomar mejores decisiones de alimentación que no estén basadas en el miedo.  De esta forma activamos el sistema nervioso parasimpático y entramos al estado metabólico ideal.

En el estado metabólico ideal el cuerpo quema más calorías, forma músculo y el cerebro funciona al 100% lo que nos lleva a tomar mejores decisiones de alimentación sin sufrir al hacerlo.

¿Qué otros ejemplos de mentalidad que engorda vs mentalidad de bienestar conoces?