Nuestro cerebro busca armonía, y ésta se da cuando hay congruencia entre nuestras percepciones y la vida que experimentamos; entonces, ¿nuestra vida se crea a partir de nuestras percepciones?

Cerebro y cuerpo.

Nuestras células y órganos no cuestionan la información que reciben del sistema nervioso central, únicamente responden a nuestras percepciones positivas que promueven la vida, o a las percepciones negativas autodestructivas que la entorpecen.

Nuestras percepciones influyen en el destino de nuestra vida.

Percepciones son realidades.

En un estudio juntaron a un grupo de niños japoneses alérgicos a la hiedra venenosa, a pesar del nombre que se le da no todas las personas reaccionan negativamente ante esta hiedra.

A este grupo de niños le  explicaron que les iban a frotar un brazo con la hoja de la hiedra venenosa, y como prueba de control iban a frotar en el otro brazo una hiedra de hoja similar pero que no es venenosa.

Nadie se asombró cuando casi todos los niños tuvieron una reacción alérgica en el brazo en el que les había frotado la hiedra venenosa, ni cuando vieron que en el brazo donde se había frotado la hierba no venenosa casi ningún niño había tenido reacción alérgica.

El asombró llegó cuando los investigadores les dijeron a los niños que como parte del experimento habían cambiado las hojas, es decir que el brazo en donde la mayoría de los niños había tenido una reacción alérgica realmente había sido expuesto a una hiedra no venenosa, y el brazo en el que casi ninguno de los niños tuvo reacción es el que sí se había expuesto al veneno de la hiedra.

El sólo pensamiento negativo de creer que iban a ser tocados con una planta venenosa activó la reacción alérgica a pesar de que la planta no era venenosa.

La conclusión fue que las percepciones positivas mejoran la vida, y las percepciones negativas aceleran la enfermedad.

El cerebro buscando armonía con el cuerpo, activó la reacción alérgica en el cuerpo.

Lo que crees lo creas.

Nuestras percepciones son más poderosas que las afirmaciones positivas pues las percepciones son creencias que permean a nuestras células.  Las percepciones son creencias que se activan desde nuestro subconsciente sin que tengamos poder consciente para detenerlas.

Lo que crees lo creas.

Las investigaciones estiman que el 70% de nuestros pensamientos son negativos y redundantes, y gran parte de estos pensamientos negativos son acerca de nosotras mismas.

Si con el sólo hecho de creer que una hiedra nos va a producir una reacción alérgica, el cerebro logra que el cuerpo tenga esa reacción, ¿qué resultado podemos esperar en nuestro cuerpo de todos nuestros pensamientos negativos?

Con pensamientos como: “la comida me engorda”, “comer grasa me va a hacer acumular grasa”, “tengo un metabolismo lento”, “no voy a bajar de peso nunca”, “en mi casa todos son gorditos”, nuestras células están recibiendo del cerebro la instrucción clara de engordar con la comida, de desacelerar el metabolismo, de no bajar de peso, y de mantenernos con sobrepeso como el resto de nuestra familia.

Sí; la calidad de nuestra comida es una pieza fundamental para mantenernos en nuestro peso sano, pero es tan importante como la calidad de nuestros pensamientos pues con ellos todo el tiempo estamos creando nuestra salud y nuestra enfermedad.

Cuida tus pensamientos porque con ellos creas tu realidad