Los sustitutos simbólicos tienen un propósito en diferentes momentos de la vida.  Aunque algunas veces nos pueden funcionar, otras pueden actuar en nuestra contra si los usamos como la única forma de lidiar con nuestras emociones.

Por ejemplo, si no tuvimos una familia unida y sentimos que nos hacen falta raíces, podemos buscar sustituir esa necesidad de raíces con una casa muy bonita.  Si nos sentimos inseguras podemos buscar la seguridad que nos falta en mucha ropa o zapatos.

Si nos falta emoción en la vida, si nos falta amor o comprensión, es normal que busquemos algo que sustituya esa falta; algo como el sexo, las cosas materiales y hasta la comida.

Buscar un sustituto a lo que necesitamos cuando no tenemos lo que realmente queremos, es estrategia brillante de nuestra mente; pero algunas veces esto puede jugar en nuestra contra.

Cuando siempre buscamos en los sustitutos simbólicos llenar nuestras carencias, podemos tener un verdadero problema.

La comida es el mejor sustituto simbólico que hay para nuestras emociones.

Estamos programados para que comer nos dé placer.

Desde que somos bebés relacionamos el placer con amor pues quienes nos cuidaron generalmente nos alimentaban cuando estábamos “sufriendo” por hambre.  Lo que quita el “sufrimiento” es el amor; y es por eso que casi todos relacionamos la comida con amor

Todas las carencias se relacionan con falta de amor.  Si nos falta reconocimiento en nuestro trabajo, necesitamos amor; si nos falta placer en las diferentes áreas de la vida, podemos buscamos ese placer, que es falta de amor, en la comida.

Cuando sentimos falta de amor, es super normal buscar ese amor en la comida; y así la comida se convierte en el sustituto simbólico del amor.

Casi todas las personas buscamos amor en la comida, y es por eso que:

Todas las personas hemos comido por emociones, y todas vamos a volver a hacerlo.

Es  muy fácil buscar evadir nuestras emociones con algo que sustituya simbólicamente la verdadera necesidad.  Al hacerlo podemos no darnos cuenta de que la comida, las cosas materiales, el alcohol o el sexo no son amor verdadero, muchas veces no relacionamos que comemos o bebemos de más buscando amor. 

Mientras no analicemos qué es lo que realmente buscamos podemos buscar sin parar diferentes sustitutos, porque nuestra necesidad realmente no está satisfecha; el vacío sigue y buscamos llenarlo.

Buscar fuera de nosotros lo que necesitamos dentro del alma, es tan común como poco efectivo.

Creemos que un sustituto simbólico va a cumplir con otra función, y pensamos cosas como: “cuando sea flaca los hombres me van a amar”, o “cuando sea rica voy a tener muchos amigos”, o “cuando baje de peso mi vida va a ser mejor”, y la realidad es que cuando la gente adelgaza su vida no cambia, simplemente son más delgados; o cuando se hacen ricos están hasta más solos que cuando tenían menos dinero.

Cuando nos libramos de los sustitutos simbólicos podemos abrirnos a recibir lo bueno de la vida hoy.

Aunque  muchas veces esto no es posible; buscar sustitutos emocionales es normal y puede servirnos para librar el momento; muchas veces vamos a seguir buscando amor en la comida.  ¿Y sabes qué?, no pasa nada.

Como te dije, todos hemos comido por emociones y todos lo vamos a volver a hacer, y hay veces en las que nos debemos permitir hacerlo. 

Claro que es importante saber cuándo lo hacemos, tener consciente que estamos comiendo o comprando por emociones, y si a pesar de tenerlo consciente vuelve a pasar, es importante no juzgarnos, apapacharnos y darnos el permiso.

Si comer por emociones ha sido un problema para ti porque subes mucho de peso, lastimas tu salud o por cualquier otro motivo, sólo date cuenta y haz una tregua contigo mismo; haz un cese al fuego y no te ataques.

Acepta que ese lado es parte de ti, ámate con tus virtudes e imperfecciones, y hazlo consciente.

Date cuenta si los sustitutos emocionales te están generando un problema, y busca la verdadera raíz; la verdadera emoción que tienes que atender.  Busca las áreas de tu vida en las que necesitas más amor y enfócate en dártelas.

Nuestros sustitutos emocionales nos invitan a analizar nuestra vida, a crecer nuestro poder personal para conocernos mejor y de esa forma fortalecer nuestro metabolismo, porque:

Poder personal = poder metabólico.

Algunas veces necesitamos los sustitutos emocionales, y está bien.  Sólo hay que tomar en cuenta que debemos buscar ir llenando nuestra vida de lo que realmente necesitamos para activar todo nuestro poder metabólico.



Y tú ¿qué sustitutos emocionales usas?