Menos grasa, más músculo, menos kilos, más belleza y otros temas como estos son los que nuestros hijos están escuchando desde que son chiquitos.  Los ponemos a dieta a los 3 o 4 años para que no vayan a tener un problema de obesidad o de diabetes que ya son muy comunes en esta época pero, ¿realmente les estamos haciendo un bien?

¿Educamos en salud o en enfermedad?

Las estadísticas nos dicen que:

A 9 de cada 10 mujeres no les gusta su cuerpo.

81% de las niñas de 10 años tienen miedo de engordar.

50% de las niñas entre 3 y 6 años están ya preocupadas por su peso.

90% de las adolescentes entre 15 y 17 años quieren cambiar su apariencia física.

25% de los hombres adolescentes han sufrido algún tipo de burla por su peso.

Estamos viviendo una epidemia de odio hacia el cuerpo.

Estamos en una época en la que amar a nuestros hijos se ha relacionado con hacerlos bellos, bellos en el sentido de lo que la moda dice que es bello.

Los cuerpos de las modelos y de los atletas son la inspiración que usamos para criar a nuestros niños.

El reto de “tener hijos sanos” viene de la mano de una cantidad tremenda de odio al cuerpo, de vergüenza y de abuso emocional y verbal, que viene de adentro y de afuera de la familia.

Estamos enseñándole a nuestros hijos a ser infelices y estamos golpeando su autoestima.  Tal vez sí vayan a ser unos adultos delgados y “bellos”, tal vez vayan a salir muy guapos en la foto, pero si pudiéramos tomar una foto del alma ¿cómo se verían en esa foto?

Imagen corporal.

Nuestra imagen corporal es la idea que tenemos de nuestro cuerpo.  Puede ser positiva que es cuando aceptamos nuestro cuerpo como es y lo amamos en sus procesos de transformación, o negativa que es cuando lo odiamos por no ser “perfecto”.  Esta imagen negativa nos lleva a sufrir mucho y a desconectarnos de nuestro propio cuerpo.

Tener una imagen corporal positiva NO es resignarte a no cambiar, es amarte como eres y si quieres cambiar, hacerlo a través de un camino de amor.

Estamos extremadamente influenciados por la cultura y los medios de comunicación como el cine, la televisión, el internet, la familia, la religión y casi todo nuestro medio ambiente, esta influencia nos ha llevado a dejar de ver lo que es realmente importante y a centrarnos en la imagen física de una persona sin tomar en cuenta otra cosa.

Despreciamos el sobrepeso y lo vemos como el indicador de la personalidad.

Con esto quiero decir que cuando vemos una persona con sobrepeso prejuzgamos y la definimos como una persona débil, con poca fuerza de voluntad y con muchos “defectos” más.

Si quieres entender a alguien, camina en sus zapatos durante un mes.

El sobrepeso y la obesidad son un mensaje del cuerpo igual que un dolor de cabeza o el cutis seco. 

Los mensajes del cuerpo nos invitan a escuchar a nuestro cuerpo.

Si no juzgamos a alguien porque tiene un dolor de cabeza o por tener cutis seco, ¿por qué lo juzgamos por tener sobrepeso?

Epidemia que preocupa.

Estamos heredándole a nuestros hijos esta cultura de odio por el cuerpo y los estamos condenando a la infelicidad.

El tema de la imagen física es una epidemia a nivel mundial que nace de una pérdida de valores pues nos estamos enfocando en tener y no en SER.

Poner a nuestros hijos a dieta desde niños, hablar continuamente de su imagen física, enseñarles a odiar el sobrepeso, y no enseñarles a comer alimentos sanos los está enfermando física y mentalmente, y les está llenando la cabeza de valores vanos y confusos.

Muchos adolescentes de hoy están más preocupados por estar delgados y por salir bien en sus fotos de Instagram, que por estudiar o por llegar a ser personas productivas en la sociedad, y eso es responsabilidad nuestra.

Les damos un ipod antes de darles verduras, los dejamos horas frente a la televisión con tal de no tener que llevarlos al parque a andar en bicicleta, les enseñamos sobre la importancia de estar delgados en vez de la importancia de estar sanos.

Si queremos hijos física y mentalmente sanos tenemos que hacer la tarea.

Hacer la tarea es educarlos en una nutrición sana, es enseñarles el daño que les hacen los alimentos procesados y la comida rápida, es cocinarles en casa, es comprar alimentos enteros, es enseñarles a amar y respetar su cuerpo, y a no abusar de él con dietas o pastillas.

Tenemos que educar con el ejemplo; si tú estas en dietas continuas, abusando de tu cuerpo y sobrevalorando el físico, eso es lo que van a aprender tus hijos.

El cuerpo de tus hijos es sabio y busca su balance.

Si le das alimentos sanos que lo nutran siempre va a llegar a su balance.

Nadie sabe lo que debe pesar un niño a los 4, 12 o 15 años, cada persona es diferente y las tablas de peso y medida son un promedio que realmente no nos dice nada de nuestros hijos.

No te enfoques en el peso, no hagas que tu hijo se enfoque en el peso, enfóquense los 2 en la nutrición y en amar su cuerpo como es.

Si nos enfocamos en su peso y no en su salud los estamos dañando física y mentalmente.

Si tu hijo ama su cuerpo y entiende el valor de mantenerlo bien nutrido, naturalmente va a evitar lo que no le nutre.

Educa en salud.

  1. Cocina en casa y enséñales a cocinar contigo.
  2. Limpia tu alacena y saca todos los alimentos ultra procesados.
  3. No los lleves nunca a restaurantes de comida rápida; tu hijo de todos modos la va a probar en algún momento, pero es importante que vea y sepa que eso no es lo que le da la persona que más los ama en el mundo.
  4. Mantén en tu refrigerador pollo hervido, verduras guisadas y crudas, lácteos de buena calidad, y cualquier otra cosa que te pueda sacar del apuro si un día no tienes tiempo para cocinar.
  5. Cómprales libros que vayan de acuerdo con su edad, en donde puedan ver los beneficios de una buena nutrición.
  6. Mantenlos alejados de los electrónicos, llévalos al parque, organiza visitas de sus amigos a tu casa, y ayúdalos a organizar juegos en los que corran, brinquen y les de el sol.
  7. Enséñalos a comer despacio, a disfrutar de su comida, y a escuchar y respetar su cuerpo para que sepan cuándo deben dejar de comer.
  8. Aprende recetas sanas para que les hagas el lunch de la escuela todos los días.
  9. Aprende a hacer postres saludables que no sean de harina de grano molida.  Puedes hacerle muffins de harina de almendra, paletas heladas de yogurt con fruta entera, panes de harina de coco o colmenas de chocolate obscuro con frutos secos.  Tenemos muchas ideas en la sección de Tips de Bienestar Infinito.
  10. Enséñales a amar y a respetar a todas las personas independientemente de su peso, color, sexo o nacionalidad.

Educa con el ejemplo, ama tu cuerpo, respétalo, no juzgues a ninguna persona por su peso y te aseguro que tu hijo va a hacer lo mismo.

¿Qué otro consejo crees que nos puede ayudar a educar a nuestros hijos en salud?