Bajar de peso es mucho más sencillo que no volver a engordar. Claramente las dietas para bajar de peso no sirven pues arriba del 90% de las personas que hacen dieta vuelven a subir los kilos perdidos en poco tiempo, y los pocos que no suben de nuevo, o lograron cambiar sus hábitos o sufren y pelean todos los días con la comida.

El problema es que eso de sufrir no está en nuestro ADN.  Nuestro cuerpo está diseñado para buscar el placer y evitar el dolor; es por esto que comer es tan placentero, pues nos aleja del dolor del hambre.

La naturaleza se asegura de que cumplamos con lo que tenemos que hacer para sobrevivir usando el placer o el dolor.  El sexo es placentero para que preservemos la especie, dormir bien da placer pues es indispensable para tener una buena salud, comer nos da placer pues sin comer no sobrevivimos; de la misma forma las cosas que atentan contra nuestro bienestar físico nos causan dolor para que nos alejemos de ellas.

El placer nos garantiza sobrevivir.

Cuando queremos bajar de peso, la mayoría de las personas tratamos de ignorar el hambre y con muchísima fuerza de voluntad luchamos contra ella; pero luchar contra la naturaleza de nuestro cuerpo es muy difícil.

Cuando hacemos eso, el cuerpo se estresa por la amenaza que representa no comer y entra en estado de de luchar o huir; lee Reconoce 7 situaciones comunes que te están enfermando,  para saber qué es el estado de luchar o huir si es que no lo sabes.

El hambre, que es la sensación física en el estómago de que el cuerpo necesita comida, es una necesidad del cuerpo que busca sobrevivir.  Es no negociable, cuando tienes hambre tienes hambre y punto; puedes pelear contra ella pero eventualmente, si hay comida vas a comer.

Si ves la comida como el enemigo que te va a hacer engordar en lugar de verla como una aliada para sobrevivir, cada vez que comas lo vas a hacer con estrés; en un estado de luchar o huir, y la respuesta de tu cuerpo a la experiencia de comer no va a ser la adecuada.

El 60% de tu digestión depende de tu experiencia al comer.

El estrés bloquea los receptores de placer del cerebro y obviamente si tu cuerpo está buscando salvar la vida el placer no es prioridad.  Cuando comes en ese estado tu cerebro no recibe la dosis de placer que le indica “ya comí”, por lo que vuelves a tener hambre al poco tiempo.

Cuando estás bajo estrés el cuerpo absorbe mucho más de lo que necesita pues se prepara almacenando energía extra para poder enfrentar la amenaza; este es uno de los tantos motivos por los que el estrés engorda.

Debemos lograr que cada una de nuestras comidas sea una experiencia satisfactoria que nutra al cuerpo y nos de el placer que buscamos.

¿Cómo lograr una experiencia satisfactoria al comer?

1. Relájate, confía y agradece.- cada vez que sientas hambre relájate pues tu cuerpo funciona perfectamente y está mandando las señales correctas para mantenerte con vida. Confía en la sabiduría natural de tu cuerpo, enfócate en la sensación de hambre y agradece por sentirla ya que sólo sienten hambre quienes están vivos; no pelees contra el hambre pues es una batalla que te garantizo que no vas a ganar.

Suelta la idea de que el hambre es mala y la comida tu enemiga.

2. Come con conciencia.– La digestión empieza en el cerebro; más o menos el 20% del jugo gástrico empieza a liberarse cuando piensas en lo que vas a comer. Usa tus 5 sentidos  al comer, enfócate en el olor, sabor, textura, sonido, colores y formas de tu comida.  Mastica muy bien cada bocado y usa tus 5 sentidos para disfrutarlo al máximo.

Al comer con conciencia comes mucho menos y disfrutas mucho más.

3. Deja de comer cuando te sientas llena al 80%.- la sensación física al comer de más no es agradable, te hace sentir hinchada y abotargada. Deja de comer cuando la sensación todavía es placentera y así el cerebro va a registrar más placer aun después de haber comido.

El cerebro tarda de 15 a 20 minutos en registrar que comiste.

4. Después de comer analiza cómo te sientes y si has disfrutado mucho tu comida, dítelo a ti mismo: “Qué rico comí”.

Refuerza el placer de una buena comida con tus pensamientos.

Suena más fácil de lo que es, practica y practica para que esta forma de comer sea parte de tu vida.

Al lograr una experiencia satisfactoria vas a lograr comer menos cada vez, tener hambre menos seguido, tener menos antojos y no subir de peso.

Claro que la calidad de la comida es importante; si quieres saber cómo empezar a comer bien lee 7 respuestas para empezar a bajar de peso.

¿Sientes que has estado comiendo bajo estrés?