La comida de tu plato es sólo una parte de tu nutrición y de tu peso, otra parte es lo que piensas acerca de la comida. Uno de los factores más importantes para tomar el control de tu nutrición y de tu peso es tu relación con la comida, ¿es tu amiga que está aquí para nutrirte o es tu enemiga que está aquí para engordarte?

Amigo o enemigo

Imagina que estás en la calle y de repente…ves caminar hacia ti a tu peor enemigo…aunque pocas personas tienen enemigos así que mejor trata de imaginar esto: Imagina a Batman caminando tranquilamente cuando de repente ve caminar hacia él al Guasón (Joker).  ¿Qué crees que pasa en la cabeza de Batman?, ¿qué pasa en su cuerpo?, algo así como esto:

En el momento en que lo ve su hipotálamo recibe la señal de “peligro”, esto activa a glándula pituitaria que manda una señal a las glándulas adrenales para activar el modo de luchar o huir, así que todo el cuerpo de Batman se prepara para pelear o para salir corriendo.

El sistema nervioso simpático se activa para movilizar la respuesta del cuerpo bajo situaciones estresantes.

Su cuerpo se llena de cortisol y adrenalina para que toda la energía se concentre en las áreas del cuerpo que son indispensables para que salve su vida. En las áreas como las de los músculos de brazos y piernas se abren los vasos sanguíneos para que entre más sangre y los músculos respondan rápidamente con la energía que se trasporta a través de la sangre (glucosa), y así toda la energía se concentra ahí para poder pelear o correr.  Se dilatan las pupilas por lo que la vista panorámica se acorta para enfocarse en el peligro y se activa la parte instintiva de su cerebro, ya que así puede responder con mayor velocidad ante cualquier cosa que identifique como riesgo. Puede haber alguien gritando y pidiendo auxilio pero no lo va a escuchar pues todos sus sentidos están enfocados en ver, oír y sentir lo que hace el Joker para actuar en consecuencia.

Gracias a la eficaz intervención del cortisol y de la adrenalina, los vasos sanguíneos de todos los sistemas del cuerpo que no son indispensables para salvar la vida se contraen y limitan la llegada de energía, para que ésta se concentre en los órganos indispensables para salvar la vida de Batman.

Sistemas como el reproductor, el inmune y el digestivo dejan de funcionar al 100% pues el cuerpo de Batman sabe que no debe gastar energía en tener un hijo, en pelear con una bacteria o en digerir correctamente la comida si el Guasón le quiere hacer daño.

También todos los procesos de crecimiento de Batman se detienen, así que si hizo pesas para marcar más sus músculos ese trabajo no le va a servir pues el cuerpo no se va a distraer en formar más masa muscular, ni en ninguna otra tarea interna de crecimiento cuando tiene cosas más urgentes a las que dedicar su energía.

Cuando nos estresamos la señal que recibe el cuerpo es la de defender la vida. Cuando nuestro cuerpo está cuidando la vida la energía que debe estar disponible para todo el organismo se limita a las áreas que son indispensables para sobrevivir.

Como sabemos, Batman pelea, gana y regresa a su mansión de Ciudad Gótica a cenar tranquilamente ya como Bruno Díaz. En esta tranquilidad su cuerpo entra en perfecto balance, abre los sistemas que estaban cerrados, y Batman (ahora Bruno) puede disfrutar y aprovechar su comida.

Pero imagina que Batman no pelea sino que sale corriendo con el Guasón persiguiéndolo y de repente se esconde en un callejón y….se sienta a comer.

¿Cómo crees que su cuerpo va a digerir los alimentos?

Si tú eres Batman, la comida para ti ¿es el Guasón (Joker), o es Robin tu amigo incondicional?

El cerebro al comer

El cerebro no distingue entre un peligro real o uno imaginario así que sentarte a comer con tu enemigo va a activar la misma respuesta que si Batman se esconde a comer en el callejón.

Si comemos pensando que la comida es nuestra enemiga el hipotálamo recibe la señal negativa y activa el sistema nervioso simpático que es la respuesta al estrés.

Cuando comemos sabiendo que la comida es nuestra amiga y nos va a nutrir, que nos va a mantener seguros entonces el hipotálamo modula ese pensamiento positivo activando el sistema parasimpático.

El sistema nervioso parasimpático regula los órganos internos cuando estamos en estado de relajación aumentando la circulación de oxígeno a los órganos y relajándolos.

Esto activa las glándulas salivales, el esófago, estómago, intestino, hígado y páncreas para estimular la digestión, absorber los nutrientes y quemar calorías de forma eficiente.

La digestión empieza en el cerebro.

Comes con el amigo o el enemigo.

Si la comida es tu enemiga, cada ves que te sientas a comer tu cuerpo va a activar el sistema nervioso simpático.  Comer bajo estrés engorda, hace que asimiles mal los nutrientes, que quemes pocas calorías y disminuye de forma importante todas las funciones digestivas afectando  la correcta metabolización de los alimentos.

Pero no sólo eso, nuestros pensamientos tienen un impacto altísimo en cómo digerimos y metabolizamos la comida.

El estrés, el miedo, los pensamientos negativos acerca de nosotros mismos y el autojuicio negativo agotan rápidamente nuestro metabolismo.

Si crees que la comida es tu enemiga que cada cosa que comas te va a hacer subir de peso así va a ser.

La función de la mente es crear coherencia entre nuestros pensamientos y nuestro cuerpo.

Nuestras creencias expresan nuestro potencial genético, si crees que tienes tendencia a engordar, que de sólo oler comida grasosa engordas, que la grasa te va a caer pesada, que no puedes vivir sin un par de tazas de café al día o que la sal te va a matar, tu cuerpo va a responder a esa creencia dándote la razón.

Nuestras creencias actúan como el filtro de una cámara cambiando el cómo vemos las cosas, y nuestra biología (nuestro cuerpo) se adapta a esas creencias.

El estado metabólico ideal.

Para comer en el estado metabólico ideal, el estado en donde todo tu metabolismo funcione y asimile correctamente los alimentos, debemos entender que la comida es nuestra amiga, nuestra aliada para poder sobrevivir y su función es cuidarnos y nutrirnos.

Para metabolizar bien los alimentos debemos estar en balance físico, relajados para que se active el sistema nervioso parasimpático y el cuerpo digiera correctamente.

No estoy diciendo que cambies tu forma de ver la comida y comas cualquier cosa que sabes que no va a nutrir tu cuerpo, pues el cuerpo necesita nutrientes reales y la comida chatarra y la altamente procesada no contienen esos nutrientes; lo que estoy diciendo es que tu cerebro tiene mucho que ver en el efecto que tiene la comida en tu cuerpo.

Las emociones que nos causa la comida influyen más en nuestro peso que la comida que comemos.

Para sentarnos a comer en el estado metabólico ideal lo primero que debemos tener claro es que la comida es nuestra aliada, que nos nutre, que nos mantiene vivos, sanos y gracias a ella tenemos la oportunidad de tener una vida feliz.

Activa tu estado metabólico ideal al sentarte a la mesa.

1. Respira tranquilamente varias veces, inhalando en 5 y exhalando en 5. Esto hace que tu cuerpo reciba el mensaje de que estás en un lugar seguro, que no hay nada que temer y así active el sistema nervioso parasimpático.

2. Cuando tengas tu plato de comida enfrente agradece. Agradécele mentalmente a la comida por estar ahí para nutrirte y agradece a todas las personas que hicieron posible el que hoy esa comida esté hoy en tu mesa pues está aquí para mantenerte sano y con vida. Al agradecer vas poco a poco cambiando tu creencia de que la comida es tu enemiga.

3. Mientras comes mantén el sentimiento de agradecimiento en tu pecho. Concéntrate en el sentimiento y empieza a crear nuevas conexiones neuronales que logren a través de la repetición, borrar las conexiones del pensamiento negativo.Así cada vez que te sientes a la mesa vas a activar en automático el sentimiento de agradecimiento hacia tus alimentos y vas a poder ver en el plato a tu gran alidada, a tu gran amiga que está aquí para nutrirte y acompañarte en esta feliz existencia.

4. Come con conciencia plena. Mándale la señal correcta a tu cuerpo, come despacio y mastica perfectamente los alimentos. Al comer despacio activas el estado de relajación de tu cuerpo y de todo tu sistema digestivo, digieres bien los alimentos y los metabolizas como se debe.

Haz de la comida tu mejor amiga y de tu hora de comer un momento sagrado para tomar el control de tu cuerpo, tus creencias, y así de tu forma de metabolizar los alimentos.

¿Quieres saber qué más hacer para que la comida sea tu mejor amiga?