Tenemos muchísima información acerca de lo que debemos hacer para bajar de peso, la recibimos todos los días por correo, en redes sociales, en platicas con amigas, y hasta en las visitas con el médico, pero ¿realmente está en esa información el secreto que tanto buscamos?

Nuestras hormonas.

Cada vez que comemos las hormonas de nuestro cuerpo se activan como respuesta a lo que comimos.

Cada vez que comemos sube nuestro nivel de insulina, al subir la insulina sube la leptina (hormona de la saciedad), baja la grelina (hormona del hambre), sube la serotonina (hormona de la felicidad), y se mueven los niveles de muchas hormonas más.

Cuando comemos alimentos enteros en su forma original, el balance de nuestras hormonas cambia de cierta forma; cuando comemos carbohidratos procesados, azúcar, refresco y demás comida chatarra, también el balance de nuestras hormonas cambia, pero de una forma diferente.

Las hormonas, los nutrientes y todo lo que tenemos en la sangre forman el medio ambiente de nuestras células, y nuestras células responden a su medio ambiente.

Por ejemplo, si hay un exceso de insulina porque comimos carbohidratos refinados, nuestras células responden a su medio ambiente acumulando más grasa.  Si la insulina no sube a niveles muy altos entonces nuestras células responden al medio ambiente acumulando menos grasa o hasta soltándola.

Si hay un exceso de cortisol (hormona del estrés), todas nuestras hormonas van a estar en ciertos niveles muy diferentes a los que tendrían si tuviéramos poco cortisol en la sangre.

Cuando el nivel de una hormona cambia, cambian también los niveles de otras hormonas.

Cuando una hormona se se sale de balance, desbalancea a las demás.

La Epigenética, que es la ciencia que va más allá de la genética, ya demostró que no sólo la comida causa estas alteraciones hormonales.

Nuestras emociones y pensamientos.

Todo lo que pensamos, creemos y sentimos cambia la química del cuerpo.

Cuando nuestro cerebro registra un peligro, manda una señal al hipotálamo.  El cuerpo está diseñado para mantenerse vivo y, aunque hay niveles, cualquier clase de peligro se interpreta como un riesgo a la vida.

El hipotálamo es la parte del cerebro que integra la información de la mente con la biología del cuerpo.

El hipotálamo es el traductor que interpreta la información que recibimos a través de nuestros 5 sentidos, y la traduce para que el cuerpo responda con cierta química.

Si la información es “miedo”, el hipotálamo activa el sistema nervioso simpático que es la respuesta al estrés, y nuestra sangre se llena de la química del estrés. 

Si quieres saber cómo funciona este proceso lee aquí “¿Sabías que el estrés es la causa #1 de sobrepeso y obesidad?”.

Casualmente esta química es muy parecida a la química que se produce con los carbohidratos refinados, con el azúcar, con el exceso de cafeína, y con todo eso que sabemos que no le hace bien a nuestro cuerpo.

Por otro lado, si la información que recibe el hipotálamo no es de miedo, entonces activa el sistema nervioso parasimpático que es la respuesta a la relajación, y nuestra sangre se llena de la química de la relajación.

Casualmente esa química es muy parecida a la química que se produce cuando comemos alimentos reales en su forma original, como nos los da la naturaleza.

El cerebro está todo el tiempo mandando información al resto del cuerpo a través del hipotálamo.

Casualmente también nuestro cuerpo acelera el metabolismo, restaura todos nuestros órganos, regenera nuestros tejidos, crea más músculo, suelta el peso que no le sirve, y funciona perfectamente bien, únicamente cuando la química de la relajación corre por nuestras venas.

¿Será casualidad?

Si la química del estrés corre por las venas, el cuerpo no puede hacer bien ninguna de sus funciones, pues cuando estamos estresados el cuerpo usa toda su energía para salvarnos de aquello que nos da miedo y no se ocupa de hacer las funciones de rutina. 

Quien le dice al cuerpo qué hacer son las hormonas que se liberan si se activa el sistema nervioso simpático o si se activa el sistema nervioso parasimpático, y quien activa uno u otro sistema es el hipotálamo con la información que está recibiendo continuamente de nuestro cerebro.

El miedo y el no miedo.

El hipotálamo registra la información que el cerebro recibe a través de nuestros 5 sentidos, y también la información de nuestros pensamientos, creencias y emociones.

El sistema nervioso central no se divide en 5 o en 10 ramas, se divide únicamente en 2; la simpática y la parasimpática, y estas se activan con las 2 emociones básicas.

Las 2 emociones básicas que activan el sistema nervioso central son el miedo y el no miedo.

Lo contrario del miedo es el AMOR.

Nuestro cuerpo está diseñado para responder a esas 2 emociones básicas, y responde produciendo las hormonas que corresponden a cada una de estas 2 emociones.

Nuestro peso tiene relación en un 50% con lo que comemos, y en otro 50% con nuestros pensamientos, creencias y emociones.

Aunque nuestro cuerpo fabrica o deja de fabricar ciertas hormonas en base a lo que comemos, también fabrica o deja de fabricar las mismas hormonas, en base a lo que pensamos, creemos y sentimos.

¿Dónde está el secreto?

El secreto para bajar de peso está en nosotras mismas, y se lee en las hormonas de nuestro cuerpo.

Si la comida chatarra y las emociones que vienen del miedo crean una química similar, y la comida que sabemos que es sana y las emociones que nacen del amor, también crean una química similar; entonces el secreto está en nosotras mismas.

El secreto está en nuestras hormonas.

Si tú te enfocas en bajar de peso porque no quieres estar gorda, le tienes miedo a la gordura; este miedo va a activar tu sistema nervioso simpático y bajar de peso va a ser muy difícil. 

Lo puedes lograr, pero para mantenerte en el peso bajo vas a estar sufriendo, peleando contra la naturaleza de tu cuerpo que es la de mantenerse vivo.

Con estrés, el cuerpo busca almacenar más grasa y cuidar la que tiene, porque la interpretación es que hay algo que pone en riesgo tu vida.  Lo que le garantiza la vida es la energía que tiene almacenada; es decir la grasa.

El miedo a engordar engorda.

Si tú te enfocas en estar sana, porque amas tu cuerpo y lo vas a cuidar, entonces tu cerebro activa el sistema nervioso parasimpático, y bajar de peso va a ser un efecto secundario del amor que le tienes a tu cuerpo. 

En estado de relajación, el cuerpo no interpreta que hay riesgo, por lo que no se preocupa ni por almacenar ni por proteger la grasa ya que no necesita tener a la mano energía extra.

Si te enfocas en amor y no en miedo, no cambias la meta; lo que cambias es el camino por el que el hipotálamo se comunica con el cuerpo, y así cambias también la química de tu sangre.

La naturaleza, Dios, el universo o en quien tú creas, nos dio el secreto para estar sanas, y lo escondió en el lugar en donde era más fácil para nosotros encontrarlo; pero tal vez no contaba con que era el único lugar en el que no lo íbamos a buscar.

El secreto para la salud está escrito dentro de nosotras mismas, y se lee con los cambios hormonales de nuestro cuerpo.

Entre otras muchas cosas, todas las emociones que viene del miedo te hacen subir de peso; y de la misma forma, todas las emociones que vienen del amor te hacen bajar de peso. 

El sobrepeso y la obesidad no son el resultado de un desbalance de las calorías de tu plato, son el resultado de un desbalance de las hormonas de tu cuerpo.

Tanto la comida como los pensamientos, las creencias y las emociones, influyen en el balance de las hormonas del cuerpo.

La única forma para estar 100% sanas es a través de las emociones que nacen del amor.

¿Te diste cuenta de cómo el amor a ti misma es la única forma de llegar al lugar al que quieres llegar?