Para cambiar tenemos que saber a dónde queremos llegar.

Debemos saber qué queremos ser de ahora en adelante y qué ya no queremos ser.

Cómo creamos nuevas conexiones en el cerebro.

Cada vez que aprendes algo nuevo creas una nueva conexión neuronal en el cerebro, las células nerviosas tienen la capacidad de guardar y comunicar información entre ellas. El aprendizaje forja nuevas conexiones y con cada cosa nueva que aprendemos nuestro cerebro cambia físicamente, pues las conexiones neuronales que se crearon son conexiones físicas.

Las neuronas que se disparan juntas se conectan entre sí.

Cuando aprendemos algo nuevo activamos nuevas neuronas que se disparan (se prenden) juntas y así se empiezan a enlazar entre ellas formando nuevas redes neuronales.

Imagina tus neuronas como focos de árbol de Navidad, se prenden en serie con un mismo evento.  Si aprendes a patinar, cada vez que patines se van a prender las mismas redes neuronales.

Recordar o practicar es la forma de mantener y reforzar esas nuevas conexiones.

Tenemos más de 100 mil millones de neuronas que todo el tiempo se disparan en diferentes combinaciones dependiendo de cada idea, recuerdo, experiencia, actividad o comportamiento.

Para cambiar hábitos

En mi programa “Enamórate de tu cuerpo” te enseño a borrar rápidamente las conexiones neuronales de los hábitos no deseados, difícilmente te puedo explicar ese proceso en un artículo, pero te voy a dar aquí los pasos para hacerlo de otra forma; lo único que necesitas es constancia.

  1. Piensa en el hábito que quieres cambiar, digamos que es comer pan en todas tus comidas, como ves me encanta el ejemplo del pan pues es un hábito que yo tenía.

Bueno pues el pan no nos nutre, pero si nos enfocamos en dejar el pan lo único que vamos a lograr es mantener prendidas las conexiones neuronales que se activan cada vez que pensamos en pan y hacer cada vez más fuertes esas conexiones; esto nos va a llevar a un enorme antojo por pan. 

La forma NO es decir “no más pan”, la forma es buscar el efecto contrario al del hábito no deseado.

El pan no nutre, las verduras sí nutren, entonces el nuevo hábito que buscamos es:  “verduras en todas mis comidas” para estar nutridas. 

Comer verduras nos dan el efecto contrario al de comer pan.

Desde que lo piensas CREAS en tu cerebro las conexiones neuronales nuevas, “sí verduras”, el tema del pan ni lo pienses, ahí no vas a poner tu energía.

  • A partir hoy, empieza tus comidas SIEMPRE con un plato de verduras, no con pan, aquí es donde va la constancia.  Si se te antoja el pan te lo puedes comer, pero siempre DESPUÉS de tus verduras, proteína y grasas buenas.

Con la repetición vas a ir fortaleciendo las conexiones neuronales de “sí verduras”.

  •  De forma CONSCIENTE y después de haber comido verduras, proteína y grasas buenas, vas a analizar si de verdad quieres pan o simplemente se están activando las conexiones del hábito. 

Para esto pregúntale a tu estómago, NO a tu cerebro sino a tu estómago: ¿tengo todavía hambre?  Y decide si vas o no a comer el pan.

No pienses cosas como “el pan engorda”, “estoy a dieta” ni nada de eso.  El pan es simplemente comida que no nutre, pero NO es el enemigo y si ya comiste tu dosis de nutrientes es muy posible que ya NO quieras pan.

El cuerpo siempre le da preferencia a los alimentos que nos nutren.

Si le preguntas al cuerpo (estómago) y no a la mente (cerebro), te vas a dar cuenta de que el cuerpo NO te pide pan y vas a ir debilitando las conexiones neuronales del hábito de comer pan.

  • Sé constante, al principio vas a querer comerte el pan desde el primer plato, no lo hagas, no necesitas fuerza de voluntad pues ya sabes que sí lo puedes comer, sólo que no lo vas a hacer antes de haber nutrido tu cuerpo.

Enfócate en tu salud y no en tu peso.

De esta forma vas a fortalecer el hábito de empezar todas tus comidas con verduras y se va a ir debilitando el hábito de comer pan.

Para cambiar un hábito define:

  1. ¿Qué hábito ya no quieres tener? Y ¿por qué hábito lo quieres sustituir?, es decir, qué ya no quieres ser y qué sí quieres ser.
  2. Sé constante con el nuevo hábito.
  3. No te enfoques en el hábito que ya no quieres, sólo en el que sí quieres.
  4. Repite y repite el proceso para fortalecer las conexiones del nuevo hábito.

Renata

¿Hay algún hábito que quieres cambiar?, yo así me quité el hábito de comer pan en cada comida.  Dime qué hábito quieres cambiar y te ayudo a lograrlo.