¿Cuántas veces al día comes por hambre y cuántas veces porque tienes ganas de comer; por antojo?  Si no aprendes a liberarte de los antojos éstos no sólo no van a desaparecer, sino que cada día van a llegar con más y más fuerza.

El hambre es una necesidad física natural; cuando el cuerpo necesita nutrirse para sobrevivir te da hambre.  Es una sensación físicaen el estómago que es no negociable, cuando tienes hambre tienes hambre y punto.

Algunas veces el antojo es por estar comiendo mal; de este caso te voy a platicar en otra artículo, otras veces tenemos antojos porque nos queremos comer nuestras emociones como te platiqué en ¡Deja de comer por ansiedad!.

La mayoría de las veces el antojo no es una sensación física, es un estado mental.

Son ganas de comer por el placer que da el hacerlo.  El antojo pocas veces es de alimentos sanos, no es frecuente un antojo de brócoli; casi siempre los antojos son de alimentos procesados, azucarados, altos en grasa, sodio y carbohidratos.

El antojo se puede controlar, el hambre no.

Tratar de controlar el hambre es tanto como tratar de controlar el sueño; podemos no dormir una noche y tomar todo el café y demás estimulantes del mundo para no dormir, pero eventualmente o dormimos o nos morimos.

Lo mismo pasa con el hambre; cuando suprimimos o limitamos artificialmente el hambre (con fuerza de voluntad o con medicamentos) el cuerpo responde frenéticamente buscando que lo alimentemos.

Esto nos lleva a:

  • Atracones de comida.
  • Comer de más.
  • Todo tipo de antojos.
  • Un estado crónico de luchar o huir.
  • Miedo.
  • Ansiedad.
  • Mal humor.
  • Disminución en la capacidad cognitiva, etcétera.

Cuando tenemos hambre debemos comer.

Lee El secreto para bajar de peso y no volver a engordar para entender cómo es que debes comer cuando tienes hambre para satisfacer todas las necesidades físicas y mentales del cuerpo y evitar los antojos.

Los antojos pueden ser muy fuertes, al grado de que podemos creer que es hambre; la mejor forma de identificarlos es escuchando a nuestro cuerpo.  Cuando vayas a comer algo pregúntate ¿es hambre (necesidad física) o son ganas de comer?.

Si es hambre, come lo que sabes que te va a llevar a tu meta.

Cómo no sucumbir al antojo.

Si ya tienes claro que es antojo pregúntate ¿qué necesito en este momento en mi vida que quiero llenar con comida?.  Tal vez necesitas descansar, relajarte, un abrazo o hacer esa llamada que no haz querido hacer.  Analiza qué es lo que estás sintiendo y llena esa necesidad con lo que realmente te va a dejarte satisfecha.  Si no logras reconocer la necesidad real haz este ejercicio cada vez que tengas un antojo:

1. Ten muy claro qué es lo que quieres, qué meta tienes por la que no quieres caer en el antojo. Lee ¿Eres libre o haces lo que te da la gana?y haz el ejercicio para identificar claramente tu anhelo profundo en el área de salud física.

¿Quieres bajar de peso?, ¿liberarte de la adicción al azúcar?, ¿sanar alguna enfermedad o molestia?

En muchas áreas de la vida lo que se nos antoja nos aleja de lo que de verdad queremos, pero cuando tenemos claro qué es lo que realmente queremos es más fácil no caer en el antojo.

Hay que aprender a diferenciar entre lo que queremos y lo que nos apetece de momento.

2. Cada vez que vayas a comer algo cuestiónate si es hambre o antojo; si es antojo conecta con tu anhelo profundo; recuerda la vida que vas a estar viviendo en 5 años y hazte consciente de que el antojo te aleja de lo que quieres.

Mirar hacia el futuro es la mejor motivación.

3. Con plena conciencia haz una pausa cuando sientas venir el antojo que va contra tus intereses reales. Respira profundamente varias veces y reflexiona. Esto es para despertar de un momento en el que generalmente estamos en la inconsciencia.

Al no estar conscientes tomamos decisiones que van en contra de lo que de verdad queremos.

4. Tómate un té o un consomé. Esto te da unos minutos para relajarte y te da el espacio para reflexionar sobre lo que vas a hacer después.

Distrae a tu mente con algo caliente.

5. Toma una decisión consciente. Si logras ver que ese antojo te aleja de tu anhelo profundo lo más probable es que decidas no comerlo; pero si después del té decides comerlo no te juzgues, no te castigues y hazlo con plena conciencia.

Se amable contigo, cada vez que tengas un antojo haz este ejercicio. Al principio algunas veces lo vas a vencer y otras no, pero si lo practicas créeme que vas a llegar a deshacerte de los antojos por completo de una vez y para siempre.

¿Tienes claras tus metas de salud?