Todas las personas que hemos querido bajar de peso hemos hecho dietas y a casi ninguna de nosotras nos ha servido, entonces ¿por qué seguimos haciéndolas?

Si tienes un dolor tremendo de cabeza y te tomas una pastilla y el dolor se te quita por 2 horas, pero después te regresa con más fuerza, ¿dirías que esa pastilla es efectiva para el dolor de cabeza?   ¡Obviamente no!

¿Y entonces por qué seguimos haciendo dietas si cada vez que las hacemos bajamos un poquito, pero después volvemos a subir casi siempre más de lo que habíamos bajado?

Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes.

Te voy a dar aquí 5 motivos de por qué vas a volver a fracasar en tu siguiente dieta:

El cuerpo se adapta.

Cada vez que empezamos una nueva dieta podemos bajar un poco de peso. pero ¿te has dado cuenta de que casi sin excepción de un día a otro dejas de bajar de peso?, y esto no pasa a los 40 o 50 días, ¡no!, pasa a los 3 o 4 días.

Cuando empezamos una dieta le bajamos a la cantidad de calorías que comemos.

Tenemos la idea de que si comemos menos pues bajamos de peso, y sí, eso pasa al principio, pero a los pocos días el cuerpo se da cuenta de que no está recibiendo la cantidad de energía que necesita.

Nuestro cuerpo está programado para sobrevivir.

Cuando se da cuenta de que no hay suficiente comida entra en lo que se conoce como estado de hambruna y se adapta.

Deja de quemar las mismas calorías que antes de la dieta; es decir desacelera el metabolismo y empieza a quemar menos energía.

Porque no va a estar quemando 2000 calorías si sólo está recibiendo 1500, eso lo interpreta como el camino a una muerte segura, entonces se adapta a las calorías que recibe y no gasta nada de sus reservas de energía porque esas reservas te pueden salvar la vida en esta época de hambruna.

El resultado es que cuando vemos que ya no bajamos de peso dejamos la dieta y regresamos a comer como comíamos antes, pero aquí ya hay una diferencia importante pues el metabolismo está desacelerado.

Al comer lo mismo que antes subes mucho de peso pues tu cuerpo ahora quema menos energía, esto es el odiado rebote.

Los antojos se hacen incontrolables.

Sí, no es cosa de que te falte fuerza de voluntad.

Cuando estamos a dieta, como el cuerpo entra en hambruna te empieza a mandar señales de “Hey, dame de comer, necesito la energía que no estoy recibiendo” y la señal es con antojos tremendos, mucho más fuertes que cuando no estás a dieta, ¿ya viste que no tiene nada que ver con tu fuerza de voluntad?

El cuerpo te pide más y más comida, obviamente con latigazos de hambre y antojos, ¿antojos de qué?, de lo que más energía le va a dar de forma inmediata, es decir carbohidratos procesados y azúcares. 

Los antojos de harinas y dulces son un mensaje del cuerpo que te está diciendo “necesito energía ¡ya!”

La hambruna pone al cuerpo en estado de “riesgo a la vista”, y un riesgo es un posible peligro de muerte.  Como te dije, el cuerpo está programado para sobrevivir.

Contra la programación del cuerpo no hay fuerza de voluntad que sirva.

Obviamente cuando rompemos la dieta nunca lo hacemos con un exceso de brócoli sino con un exceso de pan, pasta, chocolates, galletas, etcétera, porque eso es lo que tu cuerpo te está pidiendo a gritos.

Y si no le haces caso entonces te llenas de ansiedad.

En las dietas, la fuerza de voluntad viene de la mano de la ansiedad.

A la mente no le gustan los cambios.

Cuando nos ponemos a dieta obviamente estamos tratando de cambiar nuestros hábitos, pero a nuestra mente no le gustan los cambios, pues para bien o para mal, tus hábitos te han mantenido viva hasta hoy.

Nuestra mente interpreta los cambios como un riesgo y se opone a ellos.

Todos tenemos 2 mentes, la consciente y la inconsciente. 

La mente inconsciente es 1 millón de veces más rápida que la mente consciente y además domina el 95% de nuestro día.

Los hábitos (buenos y malos) están en nuestra mente inconsciente.

Es por eso que de repente y casi sin darnos cuenta ¡rompemos la dieta!, porque la mente nos forza a regresar a lo conocido, a lo que es seguro; es decir, a nuestros viejos hábitos.

No es sostenible.

Sin importar qué dieta hagas seguro te estás restringiendo algún tipo de comida y eso hace que todo el tiempo estés pensando en eso que no puedes comer.

En lo que piensas es en donde estás poniendo tu energía, y donde pones tu energía crece.

No es lo mismo no comer el pastel que te encanta porque no se te antoja, que no comerlo porque no puedes comerlo.

Con fuerza de voluntad puedes evitar ese pastel o galletas o dulce que te encanta por 1 día, 5, 10, ¿20?, pero eventualmente vas a caer y vas a comer el pastel pues al restringirlo estás poniendo ahí tu atención y eso hace que sólo puedas pensar en el pastel.

Es por esto que, sin excepción, las dietas no son sostenible.

No puedes pasar toda tu vida escapándote de lo que traes en la cabeza, y como es en lo que estás pensando, cada vez el antojo es más y más fuerte.

Donde pones tu energía, crece.

No es un cambio real.

Cambiar lo que comes porque así lo indica la dieta, no es un cambio real es un cambio temporal.

Los cambios reales no empiezan en el plato, empiezan en la mente.

Todos los hábitos que tenemos, los tenemos porque un pensamiento o una creencia nos llevó a desarrollar esos hábitos.

Sí, pueden ser herencia de tu casa, costumbres de tu país y mil cosas más, pero son tus hábitos porque hay un pensamiento o una creencia que hizo que los adoptaras.

Para cambiar los hábitos tenemos que cambiar lo que pensamos, no lo que comemos.

Cuando cambias tu forma de pensar, sin sufrir y sin esfuerzo cambias tus hábitos.

Porque cuando cambias lo que piensas y lo que crees, dejas de ser la persona de antes y te conviertes en una persona diferente, y si aprendes a guiar tus pensamientos y a borrar las creencias que no te sirven, entonces te conviertes en la persona que quieres ser y desarrollas los hábitos que quieres desarrollar.

Somos lo que creemos que somos.

Estas son algunas de las razones de por qué es 98% seguro que fracases en tu siguiente dieta. 

Entra a escuchar el podcast en donde te explico más a detalle por qué Las Dietas engordan: episodio 1 y episodio 2.

El 98% de las personas que bajan de peso con dieta y ejercicio, recuperan el peso perdido en menos de un año.

Y eso es porque no hacen cambios reales.

Yo por años traté de bajar de peso con dietas y ejercicio extremo, y ¿sabes? Lo poquito que bajaba lo recuperaba en cuanto me salía de la dieta, y ¡lo subía rapidísimo!, porque no estaba haciendo cambios reales.

Fue hasta que me dio cáncer que me puse a estudiar más acerca de cómo cambiar, y finalmente logré cambios en mi mente.

Cuando cambié mis creencias, el primer efecto secundario que tuve fue regresar a mi peso sano. 

Esto me pasó hace más de 20 años, sin dietas, sin ejercicios locos como los que hacía, sin limitarme la comida, sin angustia, ¡sin sufrir!, y he podido mantenerme en ese peso sano sin ningún esfuerzo.

No te enfoques en cambiar tus hábitos, enfócate en cambiar los pensamientos y creencias que te llevaron a desarrollar esos hábitos.

Si quieres aprender a hacer cambios reales para bajar de peso sin desacelerar el metabolismo, sin antojos, sin angustia ni nada de esas cosas horribles que tú y yo conocemos bien, regístrate en mi programa Enamórate de tu cuerpo, da clic AQUÍ.

Te vas a convencer de que ¡las dietas no sirven!

Renata

¿Estas convencida ya de no hacer ni una dieta más, o vas a seguir tratando de bajar de peso con una estrategia que nunca te ha funcionado?