Las creencias tóxicas que tenemos alrededor de la comida son tan dañinas como los ingredientes tóxicos de los alimentos que consumimos. Para cambiar tu cuerpo primero debes cambiar tu sistema de creencias.

Todas las creencias falsas e incorrectas que tenemos acerca de la nutrición y la comida nos están haciendo tanto o más daño que el mercurio, los pesticidas y los antibióticos de las carnes y alimentos que comemos.  Si no las identificamos y  eliminamos de nuestra vida vamos a estar sufriendo todos los días, y no sólo a la hora de comer.

De dónde vienen estas creencias tóxicas.

Todas las creencias que tenemos acerca de la comida nos las implantaron; no es tu culpa el tener creencias tóxicas.

1. Por un lado los medios de comunicación y las redes sociales nos han llevado a definir el éxito en base a cómo nos vemos.

Esto ha hecho que desde niñas (niños) creamos que si no tenemos el cuerpo perfecto, con el peso perfecto  no vamos a ser felices.

Muchas personas posponen su felicidad para cuando bajen de peso y dejan de vivir al 100, pensando que una vez que lleguen a ese peso ideal es cuando van a poder ser felices como creemos que son las modelos de la televisión o las personas de las redes sociales.

2. Por otro lado la industria alimenticia ha manipulado, desde la comida que comemos hasta la información nutricional que recibimos.

La comida procesada esta diseñada para producir adicción, para que la pruebes y no puedas “comer sólo una”, son alimentos que se desarrollan buscando activar las zonas del cerebro que causan placer en exceso; actúan de la misma forma que las drogas ilegales como la cocaína.  Si eres adicta a este tipo de comida no es tu culpa, pero sí es tu responsabilidad y debes tomar la responsabilidad de tu salud.

También recibimos constantemente información nutricional falsa y manipulada como en el caso de las grasas.  Por años se nos hizo creer que las grasas eran las causantes de los problemas cardiacos,   esto nos llevo a una alimentación extremadamente baja en grasa que como consecuencia nos trajo muchos problemas de sobrepeso y obesidad.  Años después se hizo público que los estudios en los que se basaron para decir que las grasas eran las culpables de tantas enfermedades fueron manipulados por la industria alimenticia, especialmente por la industria azucarera.  Hoy se sabe que los responsables de los problemas cardiacos y de cientos de enfermedades más son los carbohidratos procesados y los alimentos azucarados como las galletas, pastas, pan o los refrescos y las bebidas azucaradas, y también los alimentos “light” o bajos en grasa.

Es muy común, por lo menos en lugares rurales de México, ver a una mamá alimentando con mucho amor a su bebé de meses con un biberón lleno de Coca-Cola (R).  La mala información les ha hecho creer que es mejor darle a sus bebés un refresco de cola que agua pura “el refresco tiene azúcar y el azúcar les da energía”, cada vez que veo o escucho eso no se si llorar o gritar.

Entre las creencias tóxicas nutricionales más comunes que muchos tenemos están:

1. La grasa es mala, me hace acumular grasa.

La realidad es que con excepción de la grasa trans, todas las demás grasas no sólo son buenas sino que son indispensables para que el cuerpo funcione bien, incluso la grasa saturada, lee aquí Grasa saturada mitos y realidades.

2. La comida engorda entonces es mi enemiga.

Tenemos ya tanto miedo de la comida que la vemos como si fuera nuestra enemiga.  Esto nos hace comer a toda velocidad pues no queremos pasar mucho tiempo con el enemigo, y comer rápido es una señal de estrés para el cuerpo; y como ya sabes, el estrés es la causa número 1 de sobrepeso y obesidad porque con estrés el cuerpo se mantiene en modo de “almacenar grasa”. 

La comida está aquí para nutrirnos, para regalarnos vida, y es así como debemos empezar  a verla. Una de las mejores formas para empezar a ver la comida de una forma diferente es agradeciendo.  Cada vez que te sientes a comer agradece por tener un plato de comida enfrente, así consciente e inconscientemente vas a ir cambiando tu percepción de que la comida es el enemigo.

3. Mas ejercicio + menos comida = menos peso.

Todas las personas que hemos buscado bajar de peso hemos seguido esa fórmula en algún momento de nuestra vida, y el 99% de nosotras hemos visto que esa fórmula no funciona.  Puede funcionar por unos días o meses pero, inevitablemente volvemos a subir el peso perdido.  Vivir con menos comida y más ejercicio no es sostenible, cuando lo hacemos desaceleramos el metabolismo y eventualmente volvemos a subir de peso.

4. Debo tener la dieta perfecta, el cuerpo perfecto y la vida perfecta.

La búsqueda de la perfección nos lleva siempre a la frustración por un camino de mucho dolor. Buscando esa perfección pasamos por peligrosísimas pastillas para bajar de peso o por dietas de hambre, masajes, inyecciones y demás abusos con el cuerpo.  Todo esto eventualmente nos lleva a la frustración, porque aun quienes han alcanzado el peso perfecto viven siempre en la búsqueda continua de más y más perfección.  Después buscarán el cutis perfecto, con la cara perfecta, con la nariz perfecta.

Para la gran mayoría de las personas liberarse de los hábitos negativos en torno a su alimentación sólo es posible cuando entienden y se liberan de sus creencias tóxicas.

Las creencias tóxicas nos limitan , nos detienen y se roban nuestro poder personal; esto tiene un impacto directo en nuestro metabolismo y limita nuestro potencial.

Esto quieres decir que debemos cambiar nuestro sistema de creencias para poder lograr transformar nuestro cuerpo.

Con esto no te digo que te dejes y descuides, el  que tengas creencias negativas no es tu culpa, el que tengas retos con tu peso corporal tampoco es tu culpa, pero sí es tu responsabilidad.  Tu eres la única persona que puede cuidar tu cuerpo y tu salud.

 El verdadero éxito en la vida es el enfrentar los retos que nos han tocado y superarlos.

¿Qué otra creencia nutricional reconoces en ti?